¿Vale la pena hablar de ciencia?
- Victor Zegarra
- Jul 17, 2016
- 3 min read
En primer lugar, creemos que es importante que ustedes se pregunten si es que la ciencia es merecedora del esfuerzo, tiempo y dinero que diariamente le entregan investigadores de todas partes del mundo. Para los que estamos involucrados académicamente o profesionalmente en ciencia, no hay vuelta que darle. Siendo honestos, a veces la invocamos hasta en nuestros sueños para terminar de darle forma a nuestras ideas. Pero, ¿de donde nace este anhelo de conocer más? ¿por qué queremos profundizar e incrementar los conocimientos sobre algún fenómeno? Es posible que aquellos que decidimos aventurarnos por este sendero tengamos algo en común con los niños: ambos vemos con los mismos ‘lentes’. Probablemente, los científicos nunca superemos la etapa de los “por qué”, que ocurre con mayor frecuencia en niños de 2-4 años. A propósito, existen distintos autores que han expresado sus opiniones al respecto:
“Para los niños, el mundo –y todo lo que hay en él- es algo nuevo, algo que provoca su asombro. No es así para todos los adultos. La mayor parte de los adultos ve el mundo como algo muy normal.” Jostein Gaarder, El mundo de Sofía (Sophie’s world, 1991).
“The creative adult is the child who survived”. Ursula K. Le Guin
Pero, para aquellos que no necesariamente la practican o estudian ¿será importante? Pensamos que sí. La ciencia forma parte de nuestra vida, lo busquemos o no intencionalmente, sólo hace falta mirar a nuestro alrededor con detenimiento. Muchos alimentos que consumimos requieren de la pasteurización para asegurar su inocuidad, técnica propuesta por el famoso Louis Pasteur. La vestimenta a prueba de agua que usamos para días lluviosos tiene detrás a expertos en química de polímeros. Los medicamentos que consumimos para combatir distintas enfermedades son el producto de décadas y a veces cientos de años de experimentación. Y podríamos mencionar muchos otros ejemplos más.
Lamentablemente, algunos de los más grandes problemas, particularmente en nuestro país, es que a) los resultados científicos no tienen la exposición que se merecen y/o b) son interpretados indebida/convenientemente. ¿Qué queremos decir con esto? Un ejemplo bastante común es la adopción de estilos de vida basados en información sin fundamento. En el Perú existen aproximadamente 6000 nutricionistas colegiados, sin embargo, personas ajenas a esta profesión (y a veces sumamente ajenas) discuten sobre temas afines sin realmente entender la base de lo que están diciendo. ¿El resultado? Un sinfín de seguidores anti-carnes rojas, anti-transgénicos, anti-preservantes, anti-lácteos, anti-azúcar, anti-gluten, anti-colesterol, anti-grasas, anti-sal, anti-[fill in the blank]... Sin embargo, en un escenario distinto, si los medios de información ayudasen a difundir más los trabajos científicos y lo hiciesen apropiadamente (con interpretaciones científicas, no amarillistas) probablemente habría menos controversia y mejores resultados (outcomes).
Nosotros consideramos que, en la actualidad, se vocifera más sobre el ruido de fondo o background noise (falacias, mitos, ciencia tergiversada) que sobre los propios descubrimientos científicos y el resultado de años de entrega a este campo por parte de tantos investigadores a nivel mundial. Es en este contexto que nace NoisyScience y su lema “Science was meant to be loud”. Nuestra intención es compartir con ustedes los últimos avances científicos en las áreas de biología, salud, nutrición, entre otros, de una manera fácil y rápida de entender. Efectivamente, la ciencia fue destinada para ser difundida y discutida; y por lo tanto, nuestro objetivo es desbaratar mitos y actuar de intermediarios en este proceso. Esperamos que este espacio sea de su agrado.
El equipo de NoisyScience.
Garland. T. The scientific method as an ongoing process. University of California, Riverside. 2015.

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